Fallo del I Concurso Literario Antro Narrativo



Por fin puedo compartir con vosotros una noticia que se viene cociendo desde el mes de julio cuando Pipervalca publicó la ganadora del I Concurso Literario Antro Narrativo. El concurso consistía en escribir un relato en el que el/la protagonista fuera una persona negra. Para los que no lo sepáis, Pipervalca es escritor y creador del blog Antro Narrativo, un espacio de referencia para todos aquellos que buscamos inspiración en nuestros personajes de color. 

Pues bien, por primera vez se atrevió a dar un paso más en su trayectoria y decidió lanzar este certamen que animaba a todos los suscriptores de su espacio a participar. La ganadora fue Luna Paniagua una escritora de gran experiencia con su relato Alas de mariposa, a la cual desde aquí vuelvo a felicitar. Además de anunciar a la ganadora, cada uno de los integrantes del jurado escogió un finalista y para mi sorpresa mi relato titulado Okra de chocolate fue elegido. Esta noticia me dio sin duda un chute de energía para continuar con la escritura porque de vez en cuando no van nada mal estas alegrías. 

Sin más, os dejo el enlace donde podéis descargaros la antología y leer los apasionantes relatos que la conforman. Os animo a que dejéis vuestros comentarios sobre qué os han parecido las historias de esta primer edición.

¿Dónde están los lectores del futuro?



Este post lo escribo a raíz de una conversación que tuve con una amiga respecto a las bibliotecas. Le expliqué que yo de pequeña pasaba largo tiempo allí para que mis padres pudieran trabajar tranquilos. Ella me respondió con un <<eso lo hacen muchos padres>> comentario que me chocó ya que nunca lo había visto de esa manera. A los cinco o seis años mis padres me llevaron a la biblioteca por primera vez. En ese instante apareció mi curiosidad lectora.

Últimamente he visitado de forma asidua una de las que tengo cerca de casa (tengo tres a menos de diez minutos). Allí me he dedicado a escribir, a leer e incluso a trabajar a distancia. La sala de estudio abría ininterrumpidamente de diez de la mañana a once de la noche proporcionándome un poco más de libertad para disfrutar del silencio y la concentración. En estos días me he dado cuenta que hay muchos niños que visitan la biblioteca a menudo. Muchos de ellos simplemente van a devolver los libros que han leído durante este verano para coger nuevos mientras otros pasan horas y horas en la sala infantil jugando entre ellos o jugando en línea.

Al verlos pasando largas horas allí me teletransporté a otra época en la cual yo era una de ellos y no paraba de ir de un sitio a otro. Analicé el perfil de cada uno de y la verdad es que me todos ellos tenían el mismo. Eran niños con padres u otros familiares que realmente no se encontraban acompañándolos en ese instante. A veces estos se encontraban en la planta de arriba utilizando los ordenadores que proporciona la biblioteca otros, estaban estudiando y una pequeña minoría estaba paseando el perro alrededor del edificio. Algunos de ellos entraban con sus hijos a las tres de la tarde y no se iban hasta casi las nueve de la noche. Largas horas en las que los pequeños están solos, pero gracias a que hay un par de bibliotecarias que les asisten en todo, los padres tienen la certeza de que se encuentran en buenas manos. El problema que encuentro es que esta tarea no forma parte de las funciones del bibliotecario/a y muchas veces se arman de paciencia para lidiar con algunos que no siempre son tranquilos. Es como si los familiares pensaran que son una especie de canguros que están allí para cuidar a sus hijos todas las tardes de verano.

Muchos, de tanto estar en contacto con libros de todo tipo y revistas, se han aficionado a la lectura. Quizá gracias a las diversas actividades que organiza el sitio como cuentacuentos, presentaciones de libros infantiles e incluso exposiciones llamativas sobre la magia en la literatura infantil y juvenil. Algunos de ellos se llevan hasta cuatro o cinco libros que reservan durante un mes. Los más valientes se atreven incluso con libros completamente en inglés aprovechando que es una de sus lenguas maternas.

Está claro que cualquier excusa es buena para generar un nuevo lector y cómo no, agradezco que mis padres me dejaran pasar el tiempo en una biblioteca, al igual que los niños que he conocido estos días, ya que eso me ha hecho valorar que tengo un tesoro cuando estoy acompañada por un libro. Sin ese gesto probablemente nunca hubiera conseguido obtener el récord de libros leídos en inglés de mi escuela o nunca me hubiera atrevido a escribir unas líneas fuera de mis quehaceres para expresar lo que siento. Solo espero y deseo que hayan más niños y niñas como yo que aprecien la lectura y se hagan grandes con ella porque es gratis la aventura de leer y disfrutar de nuestra imaginación.

Days of glory



There was a time when we were all together toasting for our great future. Our joy made us blind. We followed the path of our seniors: study at university, work hard and be patient. No other combination would accept our success. Everybody told us 'open your arms, the future awaits you' and we were deaf to listen our real feelings.

We are all unique... so why we should all do the same things? 

Days of glory for who? For me? For you? For us?

Querido vecino

                                                                                                
Photo credit: Foter.com
                                        


L'Hospitalet de Llobregat, 5 de agosto de 2017


Buenos días vecino,

Te digo buenos días porque sé de buena tinta que lo has empezado bien. Ese lío que tienes con la vecina del cuarto me interesa bien poco, pero de noche todo se escucha. En ningún momento estoy hablando en nombre de la comunidad aunque me consta que hay otros vecinos molestos con la situación. ¿Sabes una cosa? Me despierto muy pronto cada mañana y oir esos cuchicheos por la noche no me ayudan a descansar. ¡Iros a un hotel hombre! Aquí se viene a descansar y no a armar jaleo. Hay que ser consecuente con lo que uno hace. Espero que ya no te extrañe encontrarte meadas del perro del vecino del ático. Tienes que entenderle, no aguanta ni una más de las tuyas. Por no decir que se siente celoso... El anterior amante de tu amiguita fue él y le dejó por ti (al menos no eran ruidosos) ¿María todavía se cree el cuento ese de que es la única? De verdad, todos los del bloque sabemos que te llevas genial con la panadera y que algún que otro día te la has traído de visita.

Lo que realmente me molesta no es tu vida sentimental, a mí no me parece mal que intentes hacerte el machito con todas ellas. El problema es que no puedo conciliar el sueño. Los gemidos de tus acompañantes son demasiado para nuestros oídos y en esto SÍ hablo en nombre de todos. No hay día en que las juergas no empiecen pasadas las doce de la noche. A esas horas todos nosotros estamos descansando de nuestro largo día. Sé que eso de ser autonómo y estar en casa es muy cómodo, pero el resto de nosotros tenemos que desplazarnos a nuestro trabajo y eso supone despertarse con una hora y media de antelación.

Sin duda eres un egoísta, ni siquiera nuestros golpes en la pared o nuestras llamadas a los mossos d'esquadra han hecho que te cortes al menos un poquito. Más bien lo contrario, cuanto más te hemos llamado la atención más te has envalentonado y eso no lo vamos a permitir. Sirva esta carta para comunicarte que no vamos a dejar pasar ni a ti ni a tus acompañantes ni una más. La próxima vez que armes escándalo te denunciaremos y pediremos que te trate un especialista. ¡Lo que estamos sufriendo aquí no lo sabe nadie! Nos hemos cansado de avisarte y vamos a pasar a la acción. Te pedimos por favor de una vez que te trates ese vicio que tienes o que por lo menos no abras las ventanas de par en par ahora que viene el calor para airear tus conquistas.




Firmado: El presidente de la comunidad

Un día de muerte

Photo credit: Foter.com

¡Toc toc!—Ahí está de nuevo la pesada de mi madre, una noche más, despertándome. ¿Se cree que no he oído el aullido del lobo?

Ya voy...—el ritual siempre es el mismo. Se impacienta y sacude mi lápida (como si eso fuera a reanimarme).

¿No vas a trabajar? Vas a llegar tarde.

Me levanto de mi ataúd y saco a airear mis harapos. Cada vez que me los pongo de nuevo se descomponen más y más. Es luna llena y antes de empezar la noche me llevo a la boca unos cuantos gusanos. De tanto en tanto alguna cucaracha voladora se cruza en mi camino y la muerdo al vuelo. Tengo suerte, mi madre se ha levantado de buen humor y me ha preparado un delicioso puré de patata podrida con un bistec gourmet (ella lo llama de vaca loca). Otros días tengo que buscarme la vida y pedir al enterrador que me prepare un trozo de gato al ajillo.

Utilizo el coche fúnebre de mi padre para llegar al trabajo. Voy a tal velocidad que los vecinos me piden que vaya más lenta. A veces me comentan eso de que <<parece que quiera irme al otro barrio>>. ¡Qué horror! ¡Sólo pensarlo me produce escalofríos!

Antes de salir del cementerio cuido mi imagen para que los demás no me vean alegre y positiva. Me echo grandes cantidades de musgo para revitalizar mis pieles muertas y baba de caracol para mantener la piel arrugada e inexpresiva. Soy maquilladora y trabajo en la morgue. Tengo mi propio despacho que cuenta con una pequeña lámpara que emite una luz de color verdoso, una camilla donde se reclinan mis clientes y una silla sin respaldo. Cada día recibo la visita de aproximadamente cinco cadáveres que han pasado a mejor vida, es decir, a mi realidad. Espíritus bonachones me los traen a la consulta y los dejo presentables para su último adiós. A menudo el nuevo cliente que me visita me mira mal y algo confuso, tanto que no sabe qué hace aquí, pero finalmente se deja llevar por mis consejos y le preparo para su último adiós.

Por suerte no todo es trabajo así que me reúno con mis amigas escritoras. ¡Ellas sí saben lo que es que se les reconozca por su trabajo! Los epitafios más vendidos son obra de ellas y la gente se muere por verlas. Un par o tres días a la semana también dedico mi tiempo a la práctica del deporte como forma de mantener activos mis huesos (sin una rotura fibrilar no hay forma de que me sienta bien por dentro y por fuera).

Suelo llegar a casa sobre las cinco de la mañana por lo que no me queda mucho tiempo para cenar y ponerme al día de la actualidad leyendo las esquelas. En ese momento es cuando me doy cuenta de que las maneras de morir cada vez son más inverosímiles. Cada noche con esta indignación y otras me marcho a la tumba pensando que hay que saborear la muerte poco a poco porque puede que algún día alguien me reavive y me deje viviendo en la gloria.

Jugando al amor


Oda tiene miedo al amor. No hay nadie quien la aguante ni siquiera su familia. Está a punto de graduarse y todavía no se le conoce novio formal. Ha tenido sus pequeños rollos por aquí y por allá, pero nunca ha pasado la prueba de los primeros tres meses de noviazgo. No se trata de algo fácil. Es por eso que se dedica a parar pequeñas trampas a sus candidatos para ganarse su afecto.

Ella es de aquellas que se acuesta con un chico la primera noche. No cree en eso de esperar varias citas para lanzarse a los brazos de uno. Simplemente si le gusta, disfruta, así sin más. Oda disfruta de su sexualidad y hace partícipe a sus amigas contando los detalles más íntimos. Su figura curvilínea y su tez fina y sedosa parecen ser un caramelito dulce para el público masculino. Su mirada felina les atrae y su piel de tonos anaranjados imanta ese momento de placer, pero tal es su inseguridad que es es capaz de hacer las cosas más inverosímiles. A propósito, deja su pañuelo más preciado como si de un descuido se tratara y al día siguiente contacta con el chico para decirle que se lo ha dejado en su casa y le pregunta si puede pasar a recogerlo. Muchos hombres caen en su trampa, pocos sabiendo que se trata de una artimaña para tener un encuentro fortuito de nuevo.

Se cree una femme fatale moderna de aquellas que parecen ser inmunes al cariño de un hombre, pero por dentro se siente vacía, sin ganas de vivir. Los hombres pasan por su cama y son un número más en su estadística, de ese juego que se trae consigo misma. Ese que no le deja pensar más allá del día a día. Sus amigas están preocupadas por ella, desde hace tiempo no hace más que salir con distintos hombres y ninguna de sus compañeras es capaz de crear un perfil de su hombre ideal. Ellas no saben que tras esa actitud pasota y liberal se encuentra una mujer fría, sabedora de su belleza, pero analfabeta en el cariño y en el amor.

Nunca nadie le ha enseñado la importancia del afecto en las relaciones. Sus padres sí se querían mucho, pero vivían en una realidad que les impedía materializar esa alegría, ese orgullo, ese amor por la pequeña. Así que creció pensando que ese trato era normal. Más adelante, con la adolescencia aprendió que esa actitud no era la llevada a cabo por sus compañeros de clase. Mostraban actitudes abiertas como darse una palmada en el hombro, besarse en la mejilla, trabajar hombro con hombro... A ella cualquier actitud de este tipo le producía de primeras un shock, una alerta conforme alguien eliminaba esa barrera corporal. Al cabo de unos segundos sus sentidos volvían a su condición normal advirtiéndole que no había nada que temer.

Hace un par de semanas que siente que ha empezado a sentar cabeza. Está saliendo con un chico de su edad estudiante de la facultad de Química que parece llevarla por el buen camino. Quién sabe si esto será el inicio de una relación duradera o si por el contrario, será otra herida más en el corazón de Oda. Lo que está claro es que le queda un largo camino por recorrer y que más vale recorrerlo sola que mal acompañada.

Jeepney blues



Espero en una acalorada parada de Imus la llegada del Jeepney que me llevará a mi destino. Es raro ya que no hay ninguna señal que indique que esta es una parada, pero la gente local lo conoce muy bien. Si algo he aprendido de mi estancia aquí es que hay que actuar como ellos, como los kabitenyos harían. Aguardo alrededor de un cuarto de hora a pleno sol. Todavía no he adoptado la costumbre de traer conmigo un paraguas para protegerme y por eso el moreno que tengo cada vez es más evidente.

Por fin llega mi Jeepney y me subo casi en marcha. Todo vale con tal de evitar el tráfico. Me siento en un pequeño hueco que hay entre un niño y una señora de mediana edad. Les agradezco su amabilidad con una amplia sonrisa. Estos vehículos son capaces de transportar unas veinte personas en medio de pequeños traqueteos parecidos al compás del blues más irreverente. Aquí uno no compra su billete al subirse, nada de comprarlo con anterioridad. Te subes, te sientas y automáticamente le pagas al compañero del conductor. Le di unos veinte pesos y él me devolvió cinco. Su forma de mantener los billetes en su mano me fascinó. Los doblaba por la mitad, horizontalmente, y los sujetaba entre los huecos de sus dedos según el color que tenían. Con precisión devolvía el cambio. De pronto me doy cuenta de que es sordo, tras su oreja izquierda lleva un audífono. El niño de al lado me susurra algo como <<deaf ate!>> confirmando mi observación y dirigiendo su mirada al copiloto.

La magia de la gran urbe envuelve al vehículo que se encuentra rodeado de otros como él en un atasco monumental. Nada se puede hacer, únicamente desear que todo acabe. Parece que llegamos al lugar donde se ha iniciado el embotellamiento. Los semáforos no funcionan y un valiente policía se sitúa en el cruce de entrada y salida a la autovía para regular el tráfico típico de la hora punta. Sus manos y un silbato son sus armas para lidiar con la cantidad de automóviles que esperan su turno. Por fin es el nuestro y a ritmo de If trouble was money de Albert Collins continúa su camino.

Corre

Photo credit: Foter.com

Orieke tiene miedo, no sabe qué es lo que le espera tras esa valla. Muchos están como él, temblando, sin saber qué hacer, cómo reaccionar ante la gesta que están a punto de realizar. De su valentía dependerá su futuro y probablemente el de su familia. Orieke forma parte de los individuos mejor preparados de su país, llegar hasta allí no ha sido fácil. Ha pasado muchos obstáculos que nadie sabe, su salud se ha visto perjudicada en numerosas ocasiones, esta es su última oportunidad. Junto a él hay cinco africanos más con la misma ansia de pasarla.

Llegan a visualizar cómo lo harán: rápido, silenciosamente, sin fallos. Cualquier error puede apearles de un futuro soñado por todos y conseguido por muy pocos. Besar la gloria está a tan solo unos metros de distancia, a escasos minutos de empezar. Están semidesnudos, agazapados, esperando la señal para saltar la valla. Antes de empezar se oyen unos pequeños susurros, son los amigos y compañeros que dejan atrás. Apuestan sobre quién lo conseguirá primero. Se escucha un disparo, pero tranquilos, nadie resulta muerto o herido, sólo anuncia el inicio de la competición más importante de sus vidas.

Conferencia de Roberto Casati sobre la saturación digital

Photo credit: <a href="http://foter.com/re/f95b18">Foter.com</a>


Llevo algunas semanas sin publicar nada en mi blog y no es porque haya dejado de escribir en todo este tiempo, podría decir que incluso he mejorado mis hábitos y estoy escribiendo más asiduamente. El problema es que lo estoy combinando con otras actividades que me quitan el tiempo para corregir mis textos.

Uno de los eventos a los que asistí esta semana por ejemplo, fue una charla titulada Contra la saturación digital. Debates sobre el futuro del libro. Se trataba de una charla enmarcada en los actos alrededor del libro que el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) lleva organizando durante este año. Me pareció una buena excusa para aprender más sobre este instrumento tan valioso para la cultura. El evento se dividía en dos partes: la primera, que es la que os contaré, era una charla del filósofo italiano Roberto Casati y la segunda, un debate con los escritores Jordi Puntí y Sílvia Soler.

Roberto Casati ha escrito el libro Elogio del papel: contra el colonialismo digital. Su preocupación o interés (depende de cómo se mire) por el porvenir del libro vino a ráiz del nacimiento de sus hijos. Desde su punto de vista la tecnología ha revolucionado nuestra forma de vida, pero su aplicación práctica en los diferentes ámbitos ha sido muy dispar. Un ejemplo de éxito es el caso de la fotografía que ha experimentado un boom gracias a los smartphones y a las redes sociales. En cambio, un fracaso sonado es el del voto electrónico que se ha estado asociando con casos de manipulación. 

Según algunos estudios, el ser humano necesita invertir alrededor de dos mil horas para aprender a leer. Se trata de una de las agresiones más grandes que se realiza al cerebro. La sociedad apuesta por una gran inversión en este sentido y más tarde esta crea demandas de lectura. Desde el punto de vista del filósofo italiano, el factor familiar a veces no es suficiente, es decir, no siempre ocurrirá que te convertirás en un gran lector  si tus padres lo son. La escuela debe ser la gran factoría de lectores.  Piensa que se destinan insuficientes horas a la lectura en el colegio. A la vista está que esta actividad ayuda a la creación de emociones y a la empatía, sobre todo si lo que se lee son textos de alta complejidad.

En cuanto al eterno debate del libro en soporte papel o digital, Roberto Casati apuesta totalmente por la primera opción. Dice del libro en papel que permite fijar la atención del lector y que sirve para recordar lo que hemos leído. ¿No os ha pasado que os acordáis exactamente de aquella palabra o frase que se encuentra en la página par en la esquina superior derecha?

Otro de los puntos que expone es que cuanto más nativo digital es una persona más multitarea es. En su forma de concebir las cosas el concepto multitarea no existe ya que hay actividades dentro de ese multitasking que ya realizamos insconscientemente. Los cambios de actividad lo que realmente provocan son un enorme consumo de tiempo y energía. Casati aboga por realizar una tarea a la vez. Habitualmente las personas que realizan multitarea son personas que se distraen mucho y que tienen dificultades para cumplir con aquello que se les pide.

Me gustó mucho un símil que mencionó relacionado con los barcos de vela y el soporte en papel. Todo el mundo pensaba que desaparecería el barco de vela tras el descubrimiento del petróleo. Está claro que ahora el número de barcos de vela ha disminuido, pero hoy en día siguen siendo muy útiles. Es más, se realizan grandes inversiones tecnológicas, para hacerlos más rápidos, e incluso en lugares lejanos de difícil acceso las pequeñas embarcaciones movidas por el viento abastecen a poblaciones remotas. Defiende la coexistencia del soporte de papel y el digital como medios para difundir la literatura.

Por último os comparto un par de links interesantes que Roberto introdujo al inicio de su charla y que creo que pueden ayudar a visualizar el momento en que el libro se encuentra:

  • Spritz Reading es una web que ayuda a leer progresivamente a una velocidad cada vez mayor hasta conseguir el objetivo de setecientas palabras por minuto. Su mecanismo es fácil. Cada palabra tiene una letra marcada en rojo de forma que el cerebro asocia cada palabra con una letra del abecedario. Hay que añadir que nosotros no movemos los ojos para leer con este sistema sino que es la palabra quien lo hace economizando nuestro esfuerzo.  Según Roberto Casati serviría para la lectura del quince por ciento de los textos aunque no detalló las características que estos debían cumplir.
  • Nos mostró una escena de la película La télévision l'oeil de demain. Os invito a que la miréis porque se trata de un film muy visionario. En la película se creía que acabaríamos viendo imágenes en un dispositivo portátil (televisión) cuando lo que realmente hacemos hoy en día es leer contenido (móvil)
  ¿Pensáis que ya ha llegado la gran revolución al mundo del libro? ¿Cómo véis su futuro?


Charla sobre la mujer en la India con Deepti Golani

Photo credit: xenophobe101 via Foter.com / CC BY-SA

El martes pasado a acudí a una charla sobre la mujer en India a través de la literatura el cual se realizó en el Centro de Atención e Información a la Mujer (CAID son sus siglas en catalán). India es un país que como ella bien introdujo no puede verse como parte de un elefante sino como el elefante entero. Se trata de un lugar en el que habitan unas 451 millones de mujeres estando, por lo general, en inferioridad numérica respecto a los hombres.

Una anécdota que explicaba Deepta es que en las noticias se informaban de sospechosos accidentes domésticos en que mujeres morían por explosión de gas o cosas parecidas. Decía algo como <<qué casualidad que sólo mueren las mujeres de los maridos, nunca las suegras>>. Esto es algo que sin duda me hace pensar que no todo es lo que parece, hay que investigar más allá de la noticia para saber lo que se esconde detrás de ella.

El papel de la mujer dentro de la sociedad es múltiple. Ella es madre, hermana, hija, tía, sobrina, nuera... De todos los roles, el papel femenino más importante que interpretarán en sus vidas es el de madre ya que toman decisiones importantes en la familia por ejemplo, decidir con quién se casarán sus hijos e hijas. Lo triste es que la mujer en esta nación y en muchísimas otras no son mujeres, no tienen aquella independencia económica y aquel apoyo moral que necesitan y se merecen. Un ejemplo muy clarificador es que una mujer cuando se casa pierde su identidad, adopta el apellido del marido e incluso es posible que se cambie de nombre.

La tasa de alfabetización femenina es de un cincuenta y tres por ciento. Un claro ejemplo de esto es un antiguo proverbio indio que dice educar a una niña es como regar las plantas del vecino. India es un país de grandes contrastes en el que podemos encontrar casos como el Kerala que cuenta con casi un 100% de alfabetización. Una mujer educada por ejemplo es temida por su suegra ya que es probable que tenga ideas contrarias a lo que la otra pueda pensar. Una mujer soltera y con hijos es una mujer sin futuro en esta sociedad.

Deepti Golani nos recomendó a las asistentes leer este par de libros para acercarnos un poco más a la realidad de la mujer en su país:
  • Ladies coupé de Anita Nair (que en español se titula El vagón de las mujeres). Relata la experiencia de seis mujeres indias que se encuentran dentro de un vagón de tren. Cada una de las protagonistas de la novela lucha a su manera para conseguir ser mujer sin importar su condición social. El hecho real que hay detrás de esta historia es que todavía existen vagones exclusivos para mujeres en el país. Claro, os podéis imaginar el montón de cosas que pueden suceder dentro de él: le sirve a una mujer como terapia ya que habla con las demás ocupantes, otras mujeres les venden comida o productos que pueden ser de su utilidad y utilizan esos tiempos muertos también para por ejemplo, limpiar la verdura.
  •  The namesake de Jhumpa Lahiri (en español El buen nombre). Un matrimonio concertado decide cambiar de vida y dejar su Calcuta natal en busca del sueño americano. Allí conocerán los contrastes culturales que les imposibilitan tener una vida típicamente normal. 
Espero que esta entrada os anime a leer este par de novelas, a acercaros un poco más a la cultura india o quién sabe si a viajar a este país próximamente. ¿Habéis estado en contacto con esta cultura? ¿Cuál es vuestra experiencia?

La peluca de Blessing Okagbare



Esta mañana me he despertado con la noticia de que a la atleta Blessing Okagbare de Nigeria se le ha caído la peluca al realizar uno de los intentos en salto de longitud en la competición de la Diamond League celebrado en Oslo este pasado jueves. En un inicio la historia me ha parecido curiosa hasta tal punto que lo he compartido por Whatsapp, pero después de minutos mi cabeza ha empezado dar vueltas alrededor de esta anécdota.

Como gran fan del atletismo que soy, conozco la trayectoria de Blessing y sería imposible resumirlo sin dejarme ninguna medalla importante en el tintero. Se trata de una de las atletas africanas más laureadas del momento tanto en cien metros lisos como en salto de longitud. La pena es que a partir de ahora se la conozca como la chica de la peluca. Nadie sabe los sacrificios personales que ha realizado para estar donde ahora está y a cuánta gente ha dejado en el camino para perseguir su sueño. Ahora bien, en nuestro subsconsciente quedará grabado que se le cayó el pelo postizo. Ella misma publicó en instagram el vídeo del salto con el comentario it is what it is

Las risas han sido muy generalizadas (incluso yo me he reído) pero hay que preguntarse ¿por qué nos hemos reído? Ella tras el salto no hizo ninguna mueca, simplemente esperó a que los jueces midieran el salto para recoger su peluca y ponérsela de nuevo. A nosotros de pensamiento occidental nos hace gracia que alguien lleve pelo postizo ya que pensamos que sólo los calvos llevan peluca. En África llevar este atuendo es de lo más normal ya que en su imaginario se les ha introducido la idea de que la belleza perfecta es aquella con piel clara y cabello liso. Qué casualidad que los que más se ríen de lo que le ha sucedido a Blessing son aquellos que en el pasado les introdujeron ese pensamiento a base de desprecios, insultos y superioridad. Ella sólo está siguiendo los cánones de belleza impuestos desde hace algunos siglos por los colonizadores ingleses que llegaron a Nigeria. Por suerte, tras este pequeño percance también he visto muestras de apoyo hacia a la atleta en forma de comentarios como con o sin peluca eres preciosa, amamos tu pelo natural también.

De todo esto, saco la conclusión siguiente: ¿qué más da cómo lleve el pelo? Es una atleta profesional y competir es su trabajo, seguramente entrena unas seis horas al día sin contar el tiempo que pasa en la camilla del fisio, médicos y actos publicitarios. ¿Qué tiempo tiene para cuidar su pelo natural cuando más de la mitad del día está haciendo ejercicio? La única opción que tiene es cuidar su cabello con estilos protectores y uno de ellos es el uso de pelucas. 

Hay que darle normalidad a todas las formas posibles que una mujer tiene de lucir su cabello porque forma parte de nuestra libertad. Reírse de la elección de una cuando tú mismo lo has impuesto en el cine, la moda y la publicidad pienso que es bastante deleznable. Me he sorprendido al ver que la misma IAAF (la federación internacional de atletismo) en su canal de Youtube ha colgado el vídeo, cuando su función debería ser promocionar el deporte y no este tipo de anécdotas que no llevan a ningún sitio.

 En fin, lo importante es que ella se lo ha tomado bien y que anécdotas como estas seguirán habiendo, pero lo que debe cambiar en nosotros es no limitarse a reír la anécdota sino ir más allá y comprender el trasfondo de las cosas.

Las 7 cosas que he aprendido leyendo Matadero – 5 de Kurt Vonnegut

Ejemplar de la novela en su versión en catalán

Hace unas semanas acabé un libro que me sorprendió inesperadamente. No suelo leer libros de ciencia ficción, pero en este caso lo hice para complementar el curso que estoy realizando de escritura, Escritura Creativa: Fundamentos de la narración, que imparte la Uned a través de su plataforma online. Se trata de un libro que la profesora recomendó para complementar las clases. 

Fui a buscarlo a la biblioteca ya que estaba disponible aunque fuera únicamente en catalán. En él se narra su experiencia vivida en la ciudad alemana de Dresden que fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Tras leer detenidamente llegué a estas siete conclusiones sobre esta novela que a mi forma de ver es esencial en cualquier colección:

  • Me pareció increíble el siguiente dato que aporta la novela: el número de muertos en el bombardeo que sufrió la ciudad de Dresden fue superior a la producida por la bomba nuclear en Hiroshima. Se trata de la peor matanza de este pasado siglo veinte.

  • Es posible mezclar realidad y ficción en una misma novela. En este caso la técnica se plasma en la creación de un protagonista que viaja a través del tiempo y del universo. 
     
  • Una historia bélica pueda sacarte una sonrisa. Hay distintas formas de enfocar un hecho: de forma dramática (lo cual sería entre comillas la forma más fácil de relatar) o dándole una vuelta de tuerca al suceso. Como bien decía la contraportada del libro, esta es una novela que no nos hará llorar. 
     
  • La historia personal de la novela es descrita desde los ojos de un personaje que no tiene por qué ser uno mismo. En este caso Kurt Vonnegut utilizar a Bill como su alter ego para transmitir lo absurdo de la guerra.

  • La novela transmite el sentimiento de caos y desconcierto a través de viajes en el tiempo del personaje hacia adelante y hacia atrás (muchas veces sin avisar).

  • El lenguaje sencillo de la novela le da velocidad a la narración, como si las situaciones en realidad pasaran rápido, casi sin ser uno consciente de lo que le rodea. Se puede crear un buen libro con un mensaje sencillo, claro y directo.

  • Escribir desde el corazón no siempre es fácil. Muchas veces, para relatar una experiencia propia que nos ha marcado necesitamos repasar las ideas que rodean la situación y esperar hasta que nuestra voz interior nos diga que es el momento para explicar lo sucedido.
Y vosotros ¿habéis leído esta novela o cualquier otra de Kurt Vonnegut? ¿Qué os ha parecido su forma de narrar los hechos?
Follow my blog with Bloglovin

The giant cat

Photo credit: Foter.com

Sam was an extraordinary animal. He was the king of the streets, the other kitten were afraid of him. No one could approach him. Everybody was scared of his manners. He used to walk silently so the rest could not greet him or ask him a favor.  He didn't even had time for romance. He was thirteen and never met a female. The last time another cat saw him in good company was when he was sent to the vet. Sam was feeling very low after eating too many mouses fro Molly Peterson's house. Robert was fortunately there to notice that something was going wrong with his friendly pet.

Many years after, amazing Sam was still standing there on the front door watching the days go by. What could he do? He was only a furry animal, losing hair,  with determination and sensitivity.

—Stop! Get away of the chemney!— Robert would shout at Sam walking around the fireplace trying to desmitify the fire.

—Prrrrrrrr...— translated into our language Sam's response was something like 'I can survive to this little shit!'.

He was convinced that he could beat that natural element. He wanted to prove to the cat community that no one was invincible but him. The rest would have to bow every time they met him as a personal greeting for someone who deserved eternity.

But there was a lesson who missed when he attended the School of Cats. Cats only have seven lives. Sam was told another version of this animal myth in order to live his lives as he ought to. His parents Sam and Beli told him that he had every single day seven attempts to show to the community the best of him, showing all the things he was able to do. That was the method his parents invented to stay focused on what they told him to do. And that mantra became his way of life: Sam made their dream come true he overcome his handicap. He was a three legged cat.


Follow my blog with Bloglovin

Quince días

 
Un calor sofocante me bañaba en sudor tras a penas salir del aeropuerto. Ya nada me podía sorprender por hoy (o eso pensaba yo). Nunca antes había realizado un viaje tan largo. Veinte horas de vuelo efectivas constataban la dureza del recorrido hasta llegar a Filipinas. Mi corazón palpitaba como hacía tiempo que no lo hacía, un nerviosismo se apoderaba de mí consciente de que iba a conocer a personas que hasta ese momento sólo eran un mero nombre. Cuatro personas vinieron a recibirnos: un hermano y una hermana de mi madre, una sobrina y él hijo de esta. Se situaron en primera línea dejando atrás a una multitud que también esperaba reencontrarse con los suyos. Pude ver el cambio de expresión en sus caras al vernos a mi madre y a mí. Los cuatro y mi madre se enfundaron en un gran abrazo que todavía recuerdo como si fuera ayer.

Algo en mí decía que el viaje había llegado a su final pero esa idea estaba muy lejos de la realidad, todavía me quedaban 9 horas intensas de autobús hasta finalmente llegar a Pidigan, el pueblo de mi madre. Era de noche por lo que no podía apreciar mucho el recorrido, me daba la sensación de que íbamos lentos aún siendo los únicos que circulábamos por la carretera. En el camino tuve mi primer choque cultural: el autobús hizo una parada en un local que contaba con servicio. Al entrar en el primer lavabo libre que había cerré la puerta y me di cuenta que podía ver a la gente que estaba allí fuera esperando su turno. Me pregunté si podían verme a mí también. La altura de las puertas era baja, ajustándose a los estándares filipinos. Claro, para mí, que mido un metro sesenta y siete no estaban adaptados.

Nos bajamos sobre las 7 de la mañana en un cruce de dos carreteras con nuestras maletas y allí nos esperaban dos vehículos llamados tricycle. Eran motocicletas de poca cilindrada unidas a unos sidecars de color verde bastante diminutos. Nos subimos a ellos y continuamos el camino de apenas diez minutos. Se pararon en una casa con tejado verde y en él habían varias personas mirando con aire de curiosidad en la terraza. Todos ellos eran de mi familia. No podía creer que hubiera tanta gente allí esperándonos. Me senté en los bancos que habían allí, pensando que habíamos estado viajando un día y medio para ver esas caras que hasta el momento no conocía. Ahora tocaba aprender sus nombres y conocer el vínculo que me unía a ellos: el saber por qué todos decían apellidarse Palino. La tarea era ardua ya que a parte de nombre todos tenían uno o varios apodos que dificultaba mi comunicación con ellos.

Partía a priori con la ventaja de conocer la cocina del país y tenía curiosidad también por comer cosas nuevas. Las excursiones que realicé con mis primos adolescentes fueron un gran descubrimiento para mí. Conocer los vastos y fértiles terrenos de la zona sin protecciones que delimiten el terreno de uno y de otro fue una maravilla. Árboles verdes y floridos aliviaban el camino del calor sofocante y nos servían de alimento. Recogíamos mangos, cocos y semillas que consumíamos al momento o que guardábamos para el almuerzo o la cena, pero también obteníamos refrescos y meryendas de los vecinos de la zona que nos brindaban su hospitalidad más absoluta incluso cuando no tenían casi nada que ofrecer. Envidio su forma de vida, su amor y respeto por la naturaleza y su dualidad de creencias que incluyen el cristianismo más acérrimo y la beneración por los espíritus que habitan sus bosques.

La persona que más ilusión me hacía conocer era mi abuela quien no sabía que sufría de cataratas. Los médicos le recomendaron que por su avanzada edad era mejor que no se operara. Sabía que no podía comunicarme con ella ya que no conocía el ilocano, pero no sobraron gestos para demostrarme que podíamos comunicarnos con más o menos facilidad. Se tratan de momentos tiernos que nunca olvidaré ya que únicamente la conocía de fotografías que mi madre guardaba celosamente. Ella únicamente me pidió un favor y era que le comprara las gotas para la vista. Yo, con mucho gusto, le compré para varios meses, así no tendría que estar por un tiempo con la preocupación de que alguien fuera a buscarlas. Su alegría fue enorme al ver el montón de potes que le había comprado, parecía una niña pequeña con zapatos nuevos. Fueron momentos como aquellos los que hacen que me emocione todavía ahora al pensar que mi viaje no sólo era físico sino también interior, en búsqueda de mis orígenes, en búsqueda de saber quién soy.

Obtuve multitud de respuestas respecto a por qué soy distinta a los demás y a lo bonito de serlo, en lo rica que soy por tener otra educación además de la española. Aprendí lo esencial de las cosas, el amor por las cosas simples y sencillas que llegan hasta lo más profundo del corazón y el valor de la familia como nunca había sentido. Llegué a la conclusión que formaba parte de una mayúscula prole en la que hasta el conductor de un autobús cualquiera también podía ser familiar mío. Para los Palino no existe el rol de un único padre, madre, primo o hermano. Allí todos éramos susceptibles de convertirnos en padres o madres por un día de pequeñines de apenas cinco meses, o primos de desconocidos que visitaban, comían e incluso dormían en casa. Tenías la sensación de que a lo largo de la carretera que lleva a las localidades de San Isidro, Peñarrubia y Villaviciosa todos eran o tenían en parte nuestra sangre. Cualquier persona de la calle podía saludarte y preguntarte «hola, ¿qué tal estás? ». El sentido de comunidad existía allí en su mayor expresión, la colaboración entre vecinos era evidente. Les envidié por lo poco que tenían y lo ricos que eran a nivel de valores, aunque ellos piensen que lo importante es tener dinero, como ven en las películas y telenovelas. Ellos no saben que ellos son los verdaderos afortunados.

Cuando Magallanes conoció a Lapu-Lapu

Photo credit: shankar s. via Flickr.com / CC BY-SA

Magallanes y su amor por la navegación y la exploración de nuevos mundos lo llevaron a intentar la primera circunnavergación a la Tierra. Tenía claro que no iba a ser tarea fácil sobre todo por los peligros que le esperaban en cada rincón del planeta. Después de un par de años de años de travesía por América decidió proseguir su viaje tras su paso por el Río de la Plata y por un estrecho que acabaría teniendo su nombre. Pasaron meses en los que el hambre, la desesperación y las enfermedades eran el pan de cada día. Tras cruzar el estrecho de Magallanes llegaron al océano Pacífico, nombre que le otorgaron tras comprobar que la mar era muchísimo más calmada que la de Atlántico. Llegaron a las diminutas islas de Guam y descubrieron la hospitalidad de sus habitantes. Allí pudieron coger fuerzas y aprovisionarse de alimentos que les ayudarían a proseguir la aventura.

Prosiguieron con el viaje durante varios días hasta llegar a la isla de Mactán. No podían creer lo que veían: una infinita playa de arena blanca cubría el agua verdoso y azulado. Tal estampa les hacía pensar que se encontraban en el paraíso. Pronto fueron avistados por los habitantes del lugar y estos les dieron una cálida bienvenida con flores y comida típica. Fernando y sus navegantes se sentían abrumados ante tanta hospitalidad pero aceptaron de buen agrado sus obsequios, llevaban días sin tener algo que meterse en la boca por lo que cualquier manjar, por extraño que fuera, era bien recibido.

Tuvieron audiencia con Lapu-Lapu, el califa que velaba por la seguridad de esas tierras. Les recibió con una reverencia y les preguntó cómo habían llegado a sus playas. Magallanes le contó que venían de más allá del océano Pacífico, de otras tierras inimaginables y que viajaban por orden de la corona española. Su cometido era otorgar a España nuevas rutas de navegación para poder competir con las rutas portuguesas y evitar así pagar altos precios por circular por esos itinerarios. Le explicó también que recibía gran apoyo por parte de la iglesia católica por lo que a cambio su cometido era difundir el mensaje de Dios como ya lo había hecho en el continente americano.

Lapu-Lapu tras escuchar sus intenciones vio con buenos ojos que esos hombres de tierras lejanas se instalaran por un tiempo en la isla, pero que vivieran como uno más de sus habitantes. Magallanes aceptó a regañadientes el ofrecimiento, se alejaba de los planes que tenía previstos para el precioso enclave. Durante semanas ayudaron en los quehaceres de la comunidad, cazaron, cultivaron y pescaron para poder alimentarse y durmieron bajo la luz de la luna y sus estrellas.

Lo que nunca pudieron aceptar los marineros era venerar a Alá, eso iba contra sus principios. El califa, al ver que tenían ciertas reticencias a compartir el mismo Dios, pensó que podría intentar hacerles ver que habían muchos puntos que les acercaban ¿pero cómo podía abrirles los ojos? ¿Cómo podía ayudar a crear un mejor ambiente entre sus ciudadanos y esos visitantes de piel tan blanca?

Decidió que la mejor opción sería ser él mismo el ciudadano ejemplar. Se pondría en la piel de Magallanes y conocería su religión y, tras una breve incursión, le explicaría a Fernando los valores que realmente les unían. Magallanes al descubrir su feroz empeño pensó que él también podría aprender qué era eso del islam y así entender por qué la iglesia estaba tan empeñada en evangelizar. Tras un mes y medio intenso de intercambio decidieron poner en común sus conclusiones: coincidían en que había un ente por encima de ellos que dirigía sus destinos, que debían cuidar su relación con él a diario y que todos los actos que realizaban debían estar capitaneados por el amor.

El año que pasó Magallanes en Mactán le convirtió en un hombre nuevo y a sus tripulantes también. Muchos de ellos formaron una pequeña familia mestiza y se quedaron de por vida en el paraíso terrenal. Otros, como Magallanes, hizaron las velas y partieron rumbo a España llenos de conocimientos que les hicieron sentir ricos en espíritu. La relación entre ambos líderes perduró en el tiempo de tal manera que los habitantes de la isla estaban convencidos de que ambos nunca habían muerto, sino que se habían convertido en estatuas gracias a esa fantástica amistad. Se creía que la estatua el portugués estaba en su ciudad natal mientras que el del filipino estaba junto a la orilla, siempre velando por sus ciudadanos.


 Nota: Os dejo aquí lo que realmente le pasó a Magallanes tras su visita a Mactán y qué es lo que opinan en la actualidad los filipinos de Lapu-Lapu.  

Teju Cole y la novela errante

Photo credit: Lorianne DISabato via Flickr.com / CC BY-SA


El pasado jueves 20 de abril se celebró en el marco del festival de literatura Kosmopolis un diálogo sobre la novela errante entre Teju Cole y Enrique Vila-Matas. La programación de este festival reúne diálogos, conferencias, proyecciones y tertulias entorno al mundo literario. Coincidiendo con Sant Jordi, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) ha celebrado este evento, una forma para mí de conocer a Teju Cole ganador del premio Hemingway / PEN en el año 2012 con su novela Open City

Hace un par de semanas apunté en mi calendario esta fecha sin saber bien bien en qué consistiría esto de la novela errante y sin conocer ninguno de sus protagonistas. Debo reconocer que el hecho de conocer a un escritor nigeriano de cerca es lo que me motivó a acudir al evento. Iba a ir así, a ciegas, tras algo más de ocho horas de trabajo y dudosa de si merecía o no la pena acudir con el cansancio que llevaba encima. Así que acudí una vez más al CCCB, un lugar al que soy asidua. Me sorprendió ver a tanta gente haciendo cola para oir lo que tenían que decir Teju Cole y Enrique Vila-Matas respecto a la novela. Me preguntaba si venían por Teju o por Enrique y también por eso de la novela errante, un concepto que a mi modo de ver tenía más que ver con algo móvil que estático, ¿pero una novela podía estar en movimiento?

El diálogo comenzó un poco más tarde de las ocho y tuvo una duración de una hora y media lleno de dudas respecto al turno de palabra, un ¿ahora voy yo o tú? y de risas gracias a las intervenciones del conductor del evento Jordi Nopca y Enrique Vila-Matas que parecía encantado de conocer al escritor de una de las novelas que le habían marcado más en estos últimos años. 

Teju Cole nos habló del concepto de walking novels del cual es un fiel ejemplo Open City. Según él, al andar no solo se adquiere movimiento sino también experiencia sobre todo si uno puede pasear por distintas ciudades como es su caso. En un inicio él andaba porque no tenía dinero para ir en coche o en transporte público y convirtió eso en la cualidad de poder evadirse de la realidad, del pensamiento, de uno mismo. Andar es similar a respirar, si somos conscientes de que respiramos, deberiamos serlo también de nuestro andar. Teju Cole, como bien dice, escribe sobre el proceso de escribir y acuña la idea del consciousness in literature. Comenta que en varias entrevistas le han preguntado por el rastro de su herencia nigeriana en sus obras y él siempre comenta que no encontrarán referencias al pueblo yoruba en ellas, pero sí encontrarán las huellas de Dubliners de James Joyce. Incluso afirma que escribe en dublinés, esa es su lengua.

Le preguntan si lee poesía y si se ha atrevido alguna vez a cultivarla. En este caso su respuesta es tajante: la poesía muestro las cosas tal y como son sin maquillaje y luces que lo encumbren. La poesía lleva la palabra a lo esencial de las cosas. Por otro lado, no se ve escribiendo este tipo de literatura ya que le merece mucho respeto y no cree que pueda llegar a tan alto nivel como con sus narraciones, pero en cambio, utiliza la sensibilidad y las imágenes que le brinda la poesía para escribir prosa. Parece que para él es una herramienta más dentro de su proceso creativo al igual que el arte tiene también total influencia en él. De sus años como estudiante de historia del arte ha aprendido a describir con minuciosidad, a saber ver con ojos objetivos las cosas de cerca y a saber apreciar los detalles y matices de lo que le rodea.
Como véis, la tarde del pasado jueves fue todo un paseo literario y diría también un descubrimiento para mí ya que nada más finalizar el evento me dirigí a la recepción del CCCB a comprar los dos libros que tiene actualmente publicados en español: Ciudad abierta y Cada día es del ladrón. Teju Cole me ha cautivado totalmente y más aún con mis dos libros comprados y dedicados, ¿qué más puedo pedir? Una vez haya leído ambas novelas os dejaré mi crítica aquí para que podáis decidir si ha merecido la pena su compra. Sin duda os animo a que le déis una oportunidad a este fantástico escritor que tiene mucho que decir sobre las ciudades en las que vivimos y nuestra sociedad.



Entrevista a Jordi Sierra i Fabra en el Book Con BCN



El fin de semana anterior tuvo lugar la primera edición del Book Con BCN un evento que se encuadraba dentro de Món Llibre, una fantástica iniciativa del Ajuntament de Barcelona para promover la lectura entre los más jóvenes. Me enteré del Book Con BCN a través de Twitter por casualidad y pensé que sería una buena oportunidad para aprender y expandir mi curiosidad. Los dos días y medio que duró aprendí de cada una de las actividades a las que acudí, pero hay una que me ha marcado por encima de las otras y es la entrevista que Andreo Rowling (autora de Otoño en Londres) realizó a Jordi Sierra i Fabra

Debo reconocer que no conocía a este superhéroe de la literatura. Le considero un superhéroe por su capacidad de profesionalizar la escritura hasta el nivel de haber publicado casi 500 novelas (se trata del escritor español más prolífico). Era conocidísimo por el público asistente, jóvenes de entre catorce y veinticinco años que le recibieron con el famoso saludo de Star Trek, ahora ya también conocido como el saludo de Sheldon Cooper... La primera impresión que me dio fue que parecía una persona accesible y jovial. Nos explicó su forma de trabajar, cómo se inició en la lectura y la escritura y nos dio un par de recomendaciones.

Su proceso creativo empieza por mantener las antenas activas como diría un profesor que tuve. ¿Y cómo las tiene activas? Pues lee el periódico a diario y ve películas no con el fin de informarse, sino para captar ideas, miles de ideas de las cuales cinco por ejemplo pueden ser buenas, pero solo de una puede salir un buen libro. Además, cree que viajar es importante para expandir nuestro horizonte de conocimiento de hecho, la mitad del tiempo lo podremos encontrar en alguna isla del Caribe.

A medida que la entrevista va avanzando percibo más cosas sobre su forma de ser. Le veo como una persona muy metódica, algo excéntrico y con mucha labia (nunca se sabe a donde van a parar sus respuestas). Algo que remarcó y que creo que es muy importante para que alguien tenga éxito en cualquier ámbito es el hecho de que siempre tuvo que quería ser escritor. Tener tan claro esto desde pequeño le hizo leer ávidamente y escribir relatos que sin duda le ayudaron a superar su tartamudez. Lo que su charla me recordó fue que no importa de donde vengas, si tienes claro lo que quieres lo conseguirás.

Su método de escritura es de lo más curioso: para él es un trabajo de 8 horas de donde saca al menos 20 páginas al día y le da mucha importancia a sus horas de sueño y al cine (mira entre una y dos películas a diario). Es capaz de escribir un libro en una semana y pide que se respete su obra dejándola intacta ya que como él bien dice hay que amar lo que se hace. Él escribe para aprender porque siempre antes de empezar se informa de lo que quiere relatar, él percibe sus novelas con los cinco sentidos y, si es necesario, viaja hasta el lugar para impregnarse de sus olores y sus ruidos algo que está claro que no podría nunca decirnos Google Maps.

Aprendí un par de conceptos como son escritores de mapa y escritores de brújula. Aún soy muy novata en este mundillo por lo que cualquier palabreja nueva me la anoto para tenerla presente ya que nunca se sabe lo que se puede sacar de esas ideas. Un escritor de mapa sería una persona que planifica desde principio a fin la estructura de su novela y no da pie a la improvisación, mientras que uno de brújula es más bien todo lo contrario, una persona que sabe cómo empieza su novela pero que va dándole forma a medida que avanza en su escritura. Para Jordi Sierra i Fabra, ya seas de mapa o de brújula, es importante tener instinto, intuición y disfrute de esta actividad ya que la literatura, como cualquier otro arte, proporciona libertad.

Para finalizar con el análisis de esta entrevista tan enriquecedora me quedo con algo que dijo y es que "hay quien marca tendencia y hay quien la sigue" y, en su caso como no, marca tendencia.

Os dejo un link de una de las numerosas entrevistas que concede a los medios donde explica precisamente todo esto que os acabo de transmitir y mucho más.

¿Qué es lo que más ha sorprendido de Jordi Sierra i Fabra? ¿Cómo creéis que se lo monta para ser tan prolífico?




Dolor de cabeza

Photo credit: rkimpeljr via Foter.com / CC BY-SA

Este viernes 7 de abril se inauguró uno de los eventos de año en cuanto a literatura juvenil. Se trata del BookconBCN en el cual ha habido un montón de eventos cargados de sorpresas.


Uno de los primeros actos fue el Slam de Microrrelatos. Consistía en cuatro rondas de una temática concreta y en el que había que utilizar una determinada palabra. Contábamos con entre tres y cinco minutos para escribir y noventa segundos para leerlos. Ganaba el que mayor votación del público tenía. 

En mi caso participé en todas ellas. Este es el resultado del primer microrrelato de temática romántica y en que la palabra clave era sirena. Aquí os lo dejo:

Y la sirena volvía a sonar y yo una vez más intentando descansar. ¿Qué podía hacer? Únicamente su compañía calma mi mal humor.¿Hasta donde llegará su amor por mí?

Solo sé que la cama de este hospital ha cambiado mi vida para mal (sufro de cáncer) pero también para bien. Esa sirena me recuerda que todavía estoy vivo, que lucho por estarlo. Si no fuera por mi pareja yo ya hubiera muerto.

Equilibrio

Photo credit: Foter.com

—Ahí está el tal Mohammad, pero no te acerques a él, este es su momento de reflexión.

—Vaya, había oído mucho sobre él, por ejemplo, que es un símbolo viviente de Alepo y de su destrucción continuada. He venido desde Damasco solo para contemplar como es su vida en medio de tanto caos. Tras la fotografía de Joseph Eid no he hecho más que cuestionarme el por qué de las pequeñas y grandes cosas. 

—Pues aquí lo tienes—me decía el guía de Bomberos Unidos. En Alepo sobran las bombas, los tanques, los escombros, los rumores, la muerte....y faltan alimentos, esperanza y sueños.

Entre aquellos que esperaban que el mundo cambiara estaba Mohammad. A sus setenta años lo había visto todo. Vio crecer su ciudad natal, Alepo, donde la prosperidad  guiaba el día a día de sus ciudadanos. Los jóvenes iban al campus de sus inmensas universidades a ampliar sus conocimientos y los no tan jóvenes dedicaban su tiempo a esos negocios que tanto fruto les habían dado durante décadas.

Ahora simplemente el hombre no tenía pasado ni presente y mucho menos pensaba en un futuro, le habían arrebatado todo lo que tenía y vivía a base de recuerdos falsos que le hubiera gustado tener. Se aferraba a lo único material que estaba en pie, su casa. Situada en un tercer piso, Mohammad se sentaba cada día en su habitación. Allí compartió vida con su mujer que desgraciadamente falleció tras un ataque kamikaze en el mercado municipal. ¿Qué podía hacer? Sentarse en su cama le ayudaba a mantener vivo su recuerdo, ¡cómo le encantaba aquel tocadiscos! Mohammad se lo compró a regañadientes pero el paso del tiempo y la guerra le ayudaron a comprender el valor de tres párrafos bien dichos, del silencio y de su ruido ensordecedor.

Mohammad no hace más que mirar por las ventanas resquebrajadas de su piso y pone en marcha su tocadiscos que parece resistir los bombardeos, está intacto. Hace días que no come ni se ducha, pero no le importa. Su melena es canosa y su barba también. Uno no sabe bien si fue la vejez o el estrés lo que provocó que sus espirales morenas se volvieran blancos como la nieve. 

Junto a él una pipa le acompaña donde quiera que va, es su  objeto fetiche (además del tocadiscos, claro está), pero desde hace unos meses no tiene nada que fumar. El cuerpo de la pipa está perdiendo significado, fuma interiormente. En esa acción encuentra paz y sosiego, en otras palabras, se traslada a otra época, al momento en que su mujer y él empezaron a salir juntos, Fuma dentro de su psique y se abstraye de todo lo demás. Pipa y tocadiscos forman una combinación perfecta, indisociable.

A medida que nos vamos acercando el marco del cuadro se hace más pequeño pero los detalles ganan nitidez. Su mirada está absorta , viaja hacia  un Alepo mejor donde la palabra esperanza cobra  sentido. Damos un paso más y vemos que los escombros le rodean, algunos trozos pequeños y otros más grandes capaces de matar a cualquiera. Damos otro paso y el olor se apodera denuestros pensamientos, el pobre Muhammad ya no lo percibe, su nariz ya no afina. Damos un último paso  y ya no vemos ni olemos, ya solo escuchamos. Escuchamos el silencio, la ausencia de los que un día habitaron la casa y ya no están. A medida que fijamos la mirada en él comprobamos que todo excepto su piso en la tercera planta no existe, ni su música, ni su tabaco ni su dios, nadie le acompaña en tan solemne ritual.